Archivo - Colombia.- El expresidente Juan Manuel Santos insta a De la Espriella a seguir con el acuerdo de paz en Colombia - Europa Press/Contacto/Luis Barron - Archivo
BOGOTÁ, 15 Jul (EUROPA PRESS)
El expresidente colombiano y premio Nobel de la Paz Juan Manuel Santos hizo un llamado este miércoles al presidente electo Abelardo de la Espriella para que continúe con la implementación del acuerdo de paz firmado en 2016 por su Gobierno, considerando esta acción como una política de Estado. Santos destacó que la alteración del nombre del comisionado de paz a comisionado de seguridad no debería implicar el desmantelamiento de las instituciones encargadas de aplicar el acuerdo.
“Quiero aprovechar para hacer un llamado respetuoso, pero firme, al Gobierno entrante, para que retome el camino de la implementación. No como un legado de un Gobierno, sino como una política de Estado que beneficia a todos los colombianos”, afirmó Santos en un foro en Bogotá en conmemoración de los 10 años del acuerdo.
Santos calificó de “absolutamente falso” que la situación de seguridad actual en Colombia se deba al acuerdo firmado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El expresidente argumenta que “el acuerdo no creó las disidencias ni fortaleció a las bandas criminales”, y enfatizó que responsabilizar al acuerdo por los actos de estas estructuras ignora la realidad. “Culpar al acuerdo es desconocer deliberadamente la realidad, y sobre todo ignorar que lo que permite cerrarle el paso a esos grupos es precisamente implementarlo, no sabotearlo ni debilitarlo”, añadió.
Estas declaraciones surgen en un contexto donde De la Espriella anunció la eliminación de varias consejerías y agencias para minimizar la “duplicidad de funciones y el despilfarro”, lo que podría afectar las entidades que trabajan en la ejecución del acuerdo de paz.
Además, Santos defendió la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), entidad esencial para la justicia transicional, asociada al acuerdo. Resaltó que la JEP “no tiene precedentes en el mundo”, mencionando la importancia de que líderes máximos reconozcan públicamente crímenes atroces que habían permanecido en la impunidad durante décadas.