Publicado 10/01/2026 13:52

Aitor Francesena: "Siento que el mar me ha pedido perdón y me brinda poder disfrutar de él de nuevo"

Archivo - El surfista Aitor Francesena interviene durante el acto de entrega de la XVII edición de los Premios Ramón Rubial, en la Cámara de Comercio de Guipúzcoa, a 14 de diciembre de 2024, en San Sebastián, Guipúzcoa, País Vasco (España). La Fundación R
Archivo - El surfista Aitor Francesena interviene durante el acto de entrega de la XVII edición de los Premios Ramón Rubial, en la Cámara de Comercio de Guipúzcoa, a 14 de diciembre de 2024, en San Sebastián, Guipúzcoa, País Vasco (España). La Fundación R - Unanue - Europa Press - Archivo

MADRID 10 Ene. (EUROPA PRESS) -

El surfista español Aitor Francesena, dos veces campeón del mundo de surf para personas con discapacidad visual, augura un 2026 "superpotente", en el que tiene como objetivo volver a ganar un título mundial y volver a disfrutar de un mar que considera que ya le ha pedido "perdón" después de dejarle ciego hace más de diez años.

Francesena perdió la visión de su ojo derecho en su adolescencia a causa de un glaucoma congénito, pero eso no le impidió seguir disfrutando de una de sus pasiones, el surf, donde es una de sus leyendas y referencias. En 2012, sin embargo, el golpe de una ola le dejó completamente ciego, lo que tampoco evitó que cuatro años después lograse el primero de sus oros mundiales y comenzase a labrarse un enorme palmarés donde también hay cuatro títulos del circuito AASP.

"Yo soy surfista, vivo de ello", aseguró Francesena en una entrevista con Europa Press a raíz de la publicación de su libro 'Surfear la vida', el tercero que escribe y diferente a los dos anteriores, "manuales de surf". "Planeta me dice a ver si puedo escribir uno para transmitir algo de autoayuda y hacemos un símil entre la vida y el surf, pero hablamos más de la vida. Son mis 55 años, las cosas que me han pasado y cómo he salido de esos momentos críticos que los tenemos todos", recalcó.

La obra, editado por 'Espasa' y que consta de 10 capítulos en los que el vasco comparte su filosofía y aprendizajes de vida centrándose en cada uno en palabras claves como miedo, pasión, fracaso, perseverancia o gratitud, refleja mucha de una personalidad sin "filtros" y donde cada palabra "sale desde el corazón", además de servirle para repasar sus momentos más complicados.

"Ha sido una maravilla escribirlo. Para mí, cada libro es vaciarme y cada vez que se acababa la entrevista con la persona de 'Planeta', pesaba 10 kilos menos, de la sensación tan maravillosa que era. Era como una terapia, estaba sacando de dentro cosas que hacía tiempo que no tocaba de nuevo y las podía contar de una manera diferente o más real", añadió.

'Gallo', como le apodaron de niño, expresó que aún "queda mucho de ese Aitor del pasado" que sale en su libro, para el que la clave es "todos los días tener un porqué de levantarte" y que en el momento de la entrevista, a finales de 2025, se veía ya muy avanzado en el 2026, un año que le ha augurado a su pareja que va a ser "'hardcore' y superpotente". Un 2026 para el que desea tener su hombro y su cadera, operada el pasado mes de diciembre porque se ve "ganando otra vez Mundiales".

"Cada año conseguir ser una vez más campeón del mundo es un reto muy potente porque cada vez tengo más años y es más complicado. Tengo 55 y cada vez compito con gente más joven y ahora mismo llevo unos años sufriendo muchísimo por el dolor. Tengo artrosis y me duele en todo el cuerpo, en todas las articulaciones, el dolor es insoportable muchas veces. Primero el hombro, que ya está cosido y espero que haya quedado bien, y la operación de cadera ya es seria y van a ser seis meses sin surfear, pero va a tener un proceso en el cual voy a tener que currármelos a saco", detalló.

LA IMPORTANCIA DE "OBSERVAR CADA MOMENTO"

El surfista vasco no esconde que su libro "tiene algo" de lo "muchísimo" que ha aprendido de su entorno familiar y que está escrito "en teoría para los chavales jóvenes". "Ahora ya no hablan casi con sus padres, a los abuelos casi ni los atienden, y se creen que todo lo del móvil es verdad. Todos viven de maravilla, pero ese es el gran problema", reflexionó.

"Están todos con bajones y con historias porque no saben asumir la realidad de la vida, que a cada uno le da los palos que le tiene que dar, pero que si tienes una cabeza bien asentada y las cosas bien claras y están bien enseñado desde atrás el cómo afrontar barreras e historias creo que es fácil", agregó.

A Francesena le gustan "los desafíos". "Y cuando algo te gusta ya empezamos bien", resaltó el deportista, que diferencia esto de un reto, algo que le supone "tener una ida y un retorno que va a ser espectacular", y para el que en la vida "se trata de observar cada momento, buscar la salida, que la hay, y salir". Y para esto, "te tienes que tomar todo el tiempo que te haga falta" para encontrar una salida que si no aparece requerirá de ayuda.

En cambio, en el surf, es diferente. "Te tumbas, giras la tabla para la orilla, te vas a la orilla, y se acaba la situación crítica. En la vida las situaciones críticas a veces te llevan mucho tiempo, pero se puede salir si andas vivo y observas. Tomarte mucho tiempo para observar y luego hay una respuesta, lo normal es que sale la salida", reiteró el de Zarautz.

"Cada cosa hay que analizarla y el análisis te va a dar el equilibrio, también surfeando, porque el equilibrio se trabaja y sabes que si estás muy rígido el mínimo movimiento te va a echar. En la vida para buscar un buen equilibrio tienes que valorar las cosas y si te dicen más que no que sí, lo desechas, y si es más sí que no, vete a muerte por ello porque te va a dar una gran recompensa. Siempre se recoge después de hacer y yo ahora estoy recogiendo la recompensa", manifestó.

Sobre su vínculo con el mar, no olvida que se lo "ha dado todo". "Las mejores situaciones y los mejores momentos de mi vida, así que lo uso como terapia. También entrenando a los chavales y estando con sus problemas de querer ser los mejores surfeando me he olvidado de mis problemas", declaró.

"En medio de eso me he quedado ciego haciendo surf, pero ahí está el respeto que tengo al mar. Me ha quitado la vista, pero ahora también me sigue dando como si pensase 'Aitor, lo siento', porque yo lo siento así. Me ha pedido perdón y ahora me brinda poder disfrutar de él de nuevo", confesó Francesena

Cuando aún veía, se pasaba "todo el día enfadado" cuando estaba surfeando porque "es superexigente". "Cada vez que la ola se pone de una manera, te está pidiendo un nombre de cada maniobra y hay un montón de maniobras. Nunca estás a gusto y de cada baño sales siempre frustrado y enfadado contigo mismo, con el mar, con todo", indicó.

"Te quedas ciego, cambia la perspectiva totalmente desde el momento que coges una ola, la bajas y lo que sientes es que el mar te deja hacer lo que consideras que tienes que hacer y te apoya y te deja y consigues hacer cosas que pueden estar en tu cabeza y si acabas la ola, es brutal", ahondó el vasco. "Lo vivo de otra manera, igual es hasta más llenazo, es cuando de repente te das cuenta de que ahora valoras las cosas de otra manera y mucho más", reconoce.

"LO MÁS BONITO ES CREAR HISTORIA"

El guipuzcoano fue el primer español ciego en ser campeón del mundo de su deporte, pero le da "igual la palabra pionero". "Sí me siento orgulloso de haber aportado y de seguir aportando al surf todo lo que puedo. Ahora mismo la élite mundial la tenemos en este país, en Euskadi, y estoy ayudándoles y aportándoles todo lo que puedo, que es más parte psicológico y un orden porque están ya en la cima del Everest con los dedos tocando la cruz. Es lo más grande que puedo decir de mí, que me ha llenado muchísimo siempre aportar y dar", destacó.

"Lo más bonito es crear historia de este país, que es una pequeña historieta. Mi hija, si tiene hijos, seré el abuelo que ganó el primer campeonato mundial de surf para ciegos, y si sus hijos tienen hijos, el bisabuelo. Ese primer campeonato lo ganó Aitor Francesena, y eso sí tiene importancia, que se quede en la historia", aseveró el guipuzcoano.

Por este motivo, no oculta que de todos sus éxitos, "el más bonito" fue su primer oro mundial tras perder totalmente la visión. "Fueron tres años de las tres 's' que marco en el libro: sacrificio, superación y satisfacción. Si no lo hubiera conseguido, hubiera sido frustrante, pero cuando lo conseguí, lo primero de lo que me alegro es por haber conseguido ese reto a tres años que me había puesto", sentenció.

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