Publicado 06/07/2026 05:13

La escasez de oferta y el precio impulsan la vivienda compartida y el alquiler de temporada, según un estudio

Archivo - Anuncios de pisos en venta en una inmobiliaria, a 13 de abril de 2024, en Madrid (España).
Archivo - Anuncios de pisos en venta en una inmobiliaria, a 13 de abril de 2024, en Madrid (España). - Jesús Hellín - Europa Press - Archivo

MADRID 6 Jul. (EUROPA PRESS) -

La escasez de oferta y el encarecimiento de los precios del alquiler están impulsando alternativas al arrendamiento residencial tradicional como la vivienda compartida o el alquiler de temporada ante las dificultades para acceder al alquiler habitual, según el 'Barómetro Anual del Mercado del Alquiler 2026' elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI) y la Sociedad Española de Alquiler Garantizado (SEAG).

Entre las modalidades que ganan peso, la vivienda compartida lidera la demanda con una media del 22,4%, seguida de cerca por el alquiler de temporada, con un 21,8%, y el alquiler de habitaciones, que se sitúa en el 16,4%.

EL ENCARECIMIENTO IMPULSA UN "ÉXODO INMOBILIARIO" A LA PERIFERIA

Paralelamente, el estudio constata un "éxodo inmobiliario" que lleva al 76% de las agencias a detectar un desplazamiento de la demanda hacia municipios periféricos o alejados de las principales capitales, lo que afecta a cerca del 35% de las personas que quieren alquilar.

"Muchas familias ya no buscan vivienda donde quieren vivir, sino donde todavía pueden permitírselo", ha alertado el presidente de FAI, José María Alfaro, quien ha señalado que esto contribuye además a la congestión de los sistemas de transporte o vías de comunicación que "no se han planificado para este fenómeno".

Con respecto al precio, el estudio muestra que la existencia de una brecha entre la capacidad de gasto y expectativas económicas de los inquilinos y los precios efectivos del mercado. Así, el precio más demandado por quienes buscan alquilar se concentra entre 700 y 900 euros mensuales (35,7 %), seguido del tramo de 500 a 700 euros (31,2%).

Sin embargo, las operaciones cerradas se sitúan mayoritariamente entre 700 y 900 euros (35,5 %) y 900 y 1.100 euros (20,6%).

LA EDAD MEDIA DEL INQUILINO SUBE A LOS 36 AÑOS EN CINCO AÑOS

El perfil mayoritario de arrendatario corresponde a parejas sin hijos (66,3%) y parejas con hijos (56,8%), destinándose principalmente a primera residencia (92,6%), mientras que la edad media ha subido un 14,9% en cinco años hasta situarse en los 36,2 años.

Actualmente, según los datos, el 61,3% de los arrendatarios se concentra en la franja de 30 a 40 años, mientras que hace cinco años cerca del 90 % se situaba entre los 20 y los 40 años, reflejando el retraso en el acceso al alquiler por parte de la población más joven.

En tercer lugar, aparecen las personas que alquilan de forma individual (36,6%). Los grupos de amigos (14,6%), varias familias (12,7%) y las empresas (5,5%) representan perfiles menos habituales.

Por otra parte, el alquiler mantiene su principal función como primera residencia. Así lo afirma el 92,6% de las agencias encuestadas, muy por encima de otros usos como los motivos profesionales (20,9%), los pisos de estudiantes (16,5%) o la segunda residencia (7,4%).

MÁS DE LA MITAD DE LAS AGENCIAS REGISTRA RETRASOS EN LOS PAGOS

En materia de seguridad jurídica, el 56,5% de las agencias afirma que la contratación de seguros y garantías de impago ha aumentado respecto al año anterior, estando presentes este tipo de coberturas en el 65,9% de las operaciones de alquiler y el 41,6% de las agencias las incorpora en más del 90% de los contratos que gestiona.

Respecto a la morosidad, el 52,7% de las agencias inmobiliarias declara haber registrado alguna incidencia de impago durante el último año, que afectó, de media, al 2,8% de las operaciones. En concreto, el problema más frecuente fue el retraso en el pago de la renta mensual, señalado por el 43,2% de las agencias, frente al 14,7% que identifica el impago total como la incidencia más habitual.

El CEO de SEAG, Pedro Bretón, ha destacado al respecto que la seguridad jurídica "ha dejado de ser una opción y se ha convertido en un requisito básico para cualquier propietario que quiera alquilar con tranquilidad", y ha añadido que "lo que estamos viendo no es una moda pasajera, sino un cambio estructural en cómo se protege una operación de alquiler".

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