Archivo - EL FASHER (SUDAN), July 11, 2025 -- Children help to prepare food at a displacement camp in El Fasher, North Darfur region, Sudan, on July 9, 2025. The United Nations Children's Fund (UNICEF) said Friday that the number of children suffering fr - UNICEF / Xinhua News / Europa Press - Archivo
MADRID, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -
La organización no gubernamental Amnistía Internacional ha denunciado este jueves que los residentes de la ciudad sudanesa de El Fasher, capital del estado de Darfur Norte y capturada hace cerca de un año por las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), hacen frente a asesinatos, detenciones y torturas a manos de las fuerzas rebeldes, así como a un acceso limitado a la entrega de ayuda humanitaria.
"La población civil de El Fasher sigue sufriendo detenciones, torturas y un acceso limitado a la ayuda humanitaria un año después de que las RSF capturasen la ciudad y cometieran actos de brutalidad contra la población civil", ha dicho la ONG, que ha afirmado que residentes que lograron escapar recientemente de la ciudad han relatado que las escuelas han sido convertidas en centros de detención y que los paramilitares controlaban sus movimientos.
En El Fasher residen en la actualidad menos de 70.000 personas, muy por debajo del millón de habitantes con el que contaba antes del estallido de la guerra civil en abril de 2023, según datos de organizaciones humanitarias, que resaltan que el acceso de la ayuda sigue siendo muy limitado y que el personal humanitario y los civiles están sometidos a control constante, bajo el riesgo de detenciones arbitrarias.
"Las afirmaciones de las RSF de que El Fasher es segura para que regrese la población civil después de las terribles masacres de hace un año no podrían estar más alejadas de la verdad", ha subrayado la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, quien ha apuntado que sobre la ciudad "se cierne hoy una atmósfera de miedo generalizado". "Hombres y mujeres viven bajo la vigilancia constante de las RSF y con la amenaza permanente de ser víctimas de detención, tortura y homicidio", ha añadido.
"Un año después de la caída de El Fasher en manos de las RSF, la comunidad internacional no ha tomado las medidas necesarias para abordar la desesperada situación que vive la población civil mientras el conflicto hace estragos. Apenas se han rendido cuentas por los abusos cometidos en Darfur Norte", ha lamentado, antes de recalcar que "los pasos para alcanzar un alto el fuego han sido tibios" y que la ONG "no conoce ninguna iniciativa diplomática destinada a establecer una fuerza internacional que proteja de forma significativa a la población civil".
Así, Callamard ha apuntado directamente a Emiratos Árabes Unidos (EAU) por su apoyo a las RSF y ha lamentado que los gobiernos "que tienen la influencia necesaria" sobre la situación "se han abstenido en su mayor parte de señalar y denunciar su papel o de pedirle responsabilidades". "Sin un alto el fuego, la rendición de cuentas y una fuerza de protección, la población civil seguirá sufriendo en El Fasher y en todo Sudán", ha reiterado.
La directora general de Amnistía Internacional ha reseñado además que "las Fuerzas Armadas de Sudán se oponen sistemáticamente a la ampliación del embargo de armas y a un alto el fuego, pues continúan creyendo que sigue siendo posible una 'solución' militar al conflicto, dejando a un lado el sufrimiento del pueblo sudanés", dado que Jartum rechaza un proceso de diálogo que no implique el desarme y retirada de los paramilitares de las zonas que controlan.
ABUSOS Y TORTURAS
El nuevo informe de la ONG sobre la situación en El Fasher se fundamenta en entrevistas realizadas en agosto y septiembre a 25 personas --19 residentes y seis miembros del personal de ayuda humanitaria--, después de denunciar en julio un documento acusando a las RSF de crímenes contra la humanidad y limpieza étnica durante su ofensiva contra El Fasher, sometido a un cerco durante un año y medio y posteriormente escenario de matanzas por parte de los paramilitares.
En este sentido, ha destacado que 17 de los entrevistados estuvieron detenidos a manos de las RSF durante la captura de la ciudad o cuando regresaron a sus hogares para intentar recuperar sus pertenencias o buscar a familiares. Todas ellas estuvieron meses bajo custodia, mientras que varias argumentaron que miembros de grupos étnicos como los zaghawa y los masalit tenían más probabilidades de ser detenidos y sufrir abusos.
La mayoría de los hombres fueron recluidos en centros de detención o prisiones, donde fueron testigos de homicidios ilícitos, sufrieron tortura y otros malos tratos, y recibieron cantidades mínimas de comida o agua, según Amnistía, que ha especificado que todas estas personas fueron liberadas una vez que sus familiares pagaron los rescates exigidos por las RSF o lograron fugarse.
Modazir, un miembro de la comunidad zaghawa de 29 años, estuvo detenido en la prisión de Shala, donde fue sometido frecuentemente a palizas y donde presenció asesinatos. "La tortura es permanente en cualquier detención (de las RSF). Ejecutaban a quienes trataban de mirarlos (...) Si duermes mucho, no les gusta y te ejecutarán. Preguntan: '¿Quieres descansar? Nosotros te daremos un descanso definitivo'", ha relatado.
En esta línea, Mamun, otro miembro de esta comunidad de 33 años, ha asegurado que vio a miembros del grupo paramilitar tirotear a varios presos y que presenció la muerte de un enfermo de diabetes al que se negó el tratamiento. "Sacan a la gente (de la celda) al azar, te acusan de estar con las Fuerzas Conjuntas o el Ejército (...) y te pegan hasta que te desmayas", ha asegurado.
La ONG ha manifestado además que las mujeres, los niños y algunos hombres mayores o heridos eran recluidos en escuelas reconvertidas en centros de detención. Algunas mujeres entrevistadas han apuntado que sus hijos sufrieron desnutrición a causa de la escasez de alimentos. Haram, de 45 años, ha afirmado que las RSF "insultaban a la gente" y "pegaban a los zaghawas".
ESCASEZ DE AYUDA HUMANITARIA
Por otra parte, residentes entrevistados por Amnistía Internacional han puntualizado que en septiembre quedaba un pequeño número de ONG trabajando en la ciudad, donde las RSF vigilan sus movimientos. "La ciudad de El Fasher que conocía ya no existe, es una ciudad totalmente destruida. La infraestructura pública, las escuelas, las instituciones oficiales, los hospitales, todo está destruido", ha dicho uno de ellos.
"Parecía que todo el mundo está vigilado muy de cerca, no dan al personal de ayuda humanitaria ningún espacio privado para hablar. Todo el mundo está aterrorizado", ha agregado, una versión respaldada por otro de los entrevistados, quien ha explicado que "no hay un bloqueo total del acceso (humanitario), pero (...) cuando las organizaciones llevan a cabo actividades, (las RSF) vigilarán su realización".
Este personal ha expresado además su preocupación por las tasas de desnutrición en la ciudad, especialmente en una temporada de malas cosechas, en un contexto en el que las estimaciones oficiales apuntan a que es muy probable que el estado de Darfur Occidental, incluido El Fasher, sufra el máximo nivel de inseguridad alimentaria, equivalente al de hambruna.
A ello se suma que las RSF obligaron a hombres y mujeres a realizar trabajos forzosos como recoger cadáveres y escombros o cocinar y limpiar para los paramilitares. Misbá, un hombre zaghawa de 32 años, fue detenido por el grupo y obligado a cocinar y limpiar para oficiales de la formación paramilitares. "Nunca pensé que iba a sobrevivir", ha dicho.
Por ello, la ONG ha reclamado a las RSF la liberación inmediata de los detenidos de forma arbitraria y el fin de la tortura y los asesinatos. Además, ha renovado su llamamiento para un alto el fuego y el despliegue "urgente" de una fuerza internacional para proteger a la población civil, así como un fin a la entrega de armas a las partes en conflicto y de transferencia de armamentos a EAU hasta que este país ponga fin a su apoyo a ls RSF.