Archivo - ADRE, July 2, 2025 -- This photo taken on June 26, 2025 shows newly arrived Sudanese refugees at the border in the eastern Chadian city of Tine. According to the United Nations, one in three Sudanese have been displaced. Of those, 3.8 million h - Europa Press/Contacto/Wang Guansen - Archivo
MADRID, 11 Jun. (EUROPA PRESS) -
El desplazamiento forzoso a nivel mundial se redujo en 2025 por primera vez en una década, según datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que ha alertado sin embargo de que siete de cada diez refugiados viven en desplazamiento prolongado y ha apelado a redoblar los esfuerzos para encontrar soluciones para la situación de millones de personas.
El informe anual 'Tendencias Globales. Desplazamiento forzoso en 2025', recoge que esta disminución es reflejo del aumento de los retornos de refugiados y desplazados en algunas de las mayores crisis de desplazamiento del mundo, entre ellas Afganistán, República Democrática del Congo (RDC), Sudán y Siria.
Sin embargo, reseña que muchos de estos retornos tienen lugares "en circunstancias adversas" debido a los "contextos frágiles" para las condiciones de reintegración, antes de detallar que, en total, 117,8 millones de personas estaban desplazadas a finales de 2025, 5,4 millones menos que el año anterior, un descenso del 4%.
Los datos reflejan que el número de personas en necesidad de protección internacional cayó cerca de 1,2 millones hasta los 35,6 millones a finales de 2025, una cifra a la que se suman cerca de seis millones de palestinos bajo mandato de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA).
Además, indican que el número de solicitudes de asilo durante 2025 superó al número de decisiones sobre las mismas, lo que implicó un aumento de 645.300 personas en esta situación, llegando hasta los cerca de nueve millones. Los desplazados suponen el 58% del total de los forzados a huir, con 68,6 millones de desplazados a finales de 2025, un 7% menos --4,9 millones-- que a finales del año anterior.
En lo relativo a 2025, cerca de 5,4 millones de personas se vieron forzadas a huir y buscar seguridad en otro país, principalmente vecino de aquel del que escapan. Cerca del 60% del total de esta cifra huyeron de ocho países --Sudán (952,700), Ucrania (788,100), Venezuela (455,300), Sudán del Sur (232,800), Burkina Faso (221,300), Afganistán (191,400), Malí (177,200) y Birmania (165,400)--.
Por otra parte, el retorno de refugiados y desplazados aumentó un 50% respecto a 2024, llegando a los 14,7 millones, una cifra que supuso uno de los datos de retornos más altos en la historia. Estos retornos fueron, en un 92%, en República Democrática del Congo (RDC), con 3,6 millones; Sudán, 3,6 millones; Siria, 3,3 millones; Afganistán, dos millones; Ucrania, 718.300; y Birmania, 45.200.
ACNUR puntualiza que, si bien el número de refugiados llegados en 2024 a través de programas de reasentamiento o patrocinio fue el más alto en las cuatro décadas anteriores, la cifra cayó en cerca de la mitad en 2025, hasta los 81.800, con un descenso en las llegadas en algunos de los principales países de reasentamiento, particularmente Estados Unidos.
TENDENCIAS A PRINCIPIOS DE 2026
Por otra parte, destaca que diversos acontecimientos a principios de 2026 han afectado a las tendencias de desplazamiento, incluido el conflicto abierto en Oriente Próximo por la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, así como el reinicio de las hostilidades en Líbano entre el Ejército israelí y el partido-milicia chií Hezbolá.
De esta forma, se calcula que en estos momentos hay alrededor de un millón de desplazados internos en Líbano, así como 3,2 millones de desplazados en Irán, según datos de finales de marzo de 2026, sin que esté claro si estas personas podrán regresar a sus hogares en un futuro próximo, con un posible desplazamiento prolongado en ambos casos.
El conflicto ha provocado además un debilitamiento de la protección a refugiados en ambos países y ha aumentado las necesidades humanitarias en Líbano e Irán, provocando un aumento de los retornos en "circunstancias adversas".
Además, a mediados de mayo de 2026, alrededor de 549.800 sirios y 678.500 afganos han regresado a sus países de origen desde varios países de acogida, con muchos de ellos dando el paso a causa del deterioro de la situación de seguridad en los territorios en los que viviían hasta ahora.
Por otra parte, también se ha registrado un aumento de los retornos "espontáneos" en Venezuela, así como a través de mecanismos estatales, con datos que apuntan a más de 1,2 millones de retornos desde 2018.
La ofensiva de yihadistas y tuareg en Malí podría provocar además nuevos desplazamientos, según ACNUR, que recalca que a mediados de abril de 2026, los datos de desplazamiento forzoso permanecen en niveles similares o ligeramente menores a los documentados a finales de 2025.
NECESIDAD DE AUMENTAR LA AYUDA
En este contexto, el organismo destaca que el 70% de los refugiados se encuentran atrapados durante años en el exilio, con muchos viviendo por debajo del umbral de la pobreza, motivo por el que el alto comisionado, Barham Sali, ha instado a la comunidad internacional a respaldar una iniciativa destinada a sacar a millones de personas de su desplazamiento prolongado.
"Para demasiadas personas refugiadas, el desplazamiento comienza como una tabla de salvación, pero acaba prolongándose toda una vida", ha sostenido Salih, quien ha explicado que "la ayuda humanitaria salva vidas, pero no puede ser el destino final ni permite a los refugiados tomar las riendas de su futuro".
"Necesitamos un cambio de paradigma que abra nuevas oportunidades y devuelva la esperanza a quienes huyen de la guerra y la persecución", ha argumentado, antes de apostar por reducir en más de la mitad durante la próxima década el número de refugiados que viven en situaciones prolongadas de desplazamiento y dependen de la ayuda humanitaria.
Esta iniciativa, centrada en los países de ingresos bajos y medios que acogen a la mayoría de los refugiados, pasa por ampliar las oportunidades de retorno, reubicación, reasentamiento y acceso a visados humanitarios, así como por sustituir gradualmente los modelos tradicionales de asistencia por estrategias orientadas a la autosuficiencia.
De esta forma, pide intensificar los esfuerzos para empoderar a los refugiados, sin dejar de defender el asilo y la protección, lo que ha llevado a Salih ha remarcar que es necesario que los ingresos obtenidos por estas personas, excluida la ayuda humanitaria, alcance al menos el umbral nacional de pobreza en sus países de residencia.
Pese a ello, ha puntualizado que el retorno voluntario de estas personas a sus lugares de origen debe ser la principal solución, algo que pasa por la resolución de los conflictos, si bien también es necesario que los refugiados sean incluidos en los sistemas nacionales de educación, salud y mercados laborales, de modo que puedan generar ingresos y contribuir a las economías locales y nacionales, según ACNUR.
Salih ha defendido la necesidad de ampliar las soluciones en terceros países a través del reasentamiento de los casos más vulnerables, la reunificación familiar y el acceso a permisos de trabajo y becas, especialmente ante una situación en la que la brecha entre necesidades y plazas disponibles sigue ampliándose año a año.
"El asilo y la protección salvan vidas y no están en cuestión, pero no podemos aceptar un futuro en el que millones de refugiados sigan atrapados durante años o décadas sin perspectivas reales de reconstruir sus vidas", ha manifestado.
"Contamos ahora con un objetivo ambicioso, alcanzable y cuantificable para impulsar la autosuficiencia y mejorar la vida de millones de personas", ha sostenido, antes de reiterar que "ACNUR movilizará a todos los sectores de la sociedad para responder a este desafío y abrir vías que permitan a millones de personas refugiadas salir de la realidad del desplazamiento prolongado".