Publicado 15/04/2026 05:38

Infosalus.- La comunidad científica propone un plan de acción global frente a las resistencias antifúngicas

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Archivo - Laboratorio - JAVI SANZ/ ISTOCK - Archivo

MADRID 15 Abr. (EUROPA PRESS) -

Medio centenar de investigadores de 16 organizaciones internacionales han propuesto un plan de acción global para mejorar la vigilancia y frenar el avance de las resistencias antifúngicas, un problema de salud pública que dificulta el tratamiento de las patologías infecciosas causadas por hongos.

"La resistencia a los antifúngicos es una amenaza emergente que ya está teniendo un impacto directo en la morbimortalidad de los pacientes", ha explicado la científica en el Laboratorio de Referencia e Investigación en Micología del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III (CNM-ISCIII) Ana Alastruey, firmante del artículo publicado en 'Nature Medicine'.

La iniciativa pone el foco en la atención a las personas más vulnerables ante las infecciones fúngicas y se asienta en cinco pilares. Así, los ejes del plan incluyen concienciación y formación, vigilancia, prevención y control de infecciones, uso optimizado de antifúngicos e inversión en diagnóstico e innovación terapéutica.

Según han detallado desde el ISCIII, un número creciente de hongos está desarrollando cada vez mayores resistencias a los fármacos, aunque el impacto no es igual para todos los pacientes. Mientras que en personas sanas esta situación no suele tener consecuencias graves, en pacientes inmunodeprimidos puede provocar infecciones graves y potencialmente mortales.

Entre las especies que pueden suponer una mayor amenaza, destaca 'Trichophyton indotineae', que puede causar infecciones graves en la piel difíciles de tratar. En el ámbito hospitalario, 'Candidozyma auris' puede provocar infecciones graves del torrente sanguíneo en pacientes vulnerables y uno de cada tres no logra sobrevivir.

En paralelo, la resistencia de 'Aspergillus fumigatus' a los medicamentos denominados azoles se ha detectado a nivel global y compromete de forma significativa las opciones terapéuticas disponibles.

IMPACTO DE LOS FUNGICIDAS EMPLEADOS EN AGRICULTURA

Ana Alastruey ha destacado que el abordaje de las resistencias antifúngicas debe basarse en una "respuesta coordinada" que contemple "la vigilancia, el diagnóstico y la prevención desde una perspectiva 'One Health", es decir, teniendo en cuenta la intersección entre salud humana, animal y ambiental.

De hecho, los expertos aseguran que la resistencia a los antifúngicos no se desarrolla solo en los hospitales, sino que lo hace principalmente en el medio ambiente.

Los fungicidas utilizados para proteger los cultivos frente a enfermedades fúngicas son, en muchos casos, muy similares a los antifúngicos empleados en medicina humana, por lo que su uso en agricultura favorece la selección de hongos resistentes, que posteriormente pueden causar infecciones más difíciles de tratar en los pacientes.

Este uso compartido de compuestos antifúngicos pone de manifiesto la estrecha interconexión entre el medio ambiente, la sanidad animal y la salud humana. Para proteger tanto la seguridad alimentaria global como la eficacia de los tratamientos frente a las enfermedades fúngicas, los autores del manifiesto subrayan la necesidad de llevar a cabo colaboraciones multidisciplinares y multisectoriales, que incluyan a científicos, profesionales sanitarios, responsables políticos y otros actores clave.

A este respecto, recuerdan que en los últimos años se han puesto en marcha algunas iniciativas relevantes, como la lista de patógenos fúngicos prioritarios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la creación de grupos de trabajo 'One Health' en sociedades internacionales de micología.

Con todo, advierten de que estas iniciativas deben integrarse de manera más efectiva en las políticas globales de resistencia antimicrobiana.

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