Microinyecciones de toxina botulínica para tratar la hiperhidrosis. - SERENA CLÍNIC
MADRID 31 Mar. (EUROPA PRESS) -
Las microinyecciones de toxina botulínica aparecen como una solución "eficaz y poco conocida" para bloquear temporalmente la actividad de las glándulas sudoríparas y disminuir, o incluso hacer desaparecer, la hiperhidrosis, según el especialista en medicina estética y tratamientos láser y director de Serena Clínic, Rafael Serena.
A pesar del gran impacto de la hiperhidrosis en la sociedad, gran parte de la población desconoce que esta sudoración excesiva tiene tratamiento. Existen distintas opciones terapéuticas, algunas de ellas más invasivas, como la cirugía que implica intervenir sobre el sistema nervioso y puede conllevar efectos secundarios, o tratamientos como la radiofrecuencia.
Pero la aplicación de toxina botulínica mediante microinyecciones se trata de un "procedimiento sencillo" que permite bloquear temporalmente la actividad de las glándulas sudoríparas. El efecto se empieza a notar a partir del cuarto día y, en la mayoría de casos, elimina completamente la sudoración en la zona tratada.
Además, este procedimiento se realiza en una única sesión anual y muchos pacientes experimentan una mejora progresiva a lo largo de los años. "Con un mantenimiento de tres o cuatro años, hay pacientes en los que la sudoración disminuye de forma muy significativa o incluso desaparece", ha añadido Serena.
CONSECUENCIAS SOCIALES Y PSICOLÓGICAS
Con la llegada de los meses de calor, muchas personas empiezan a sufrir la hiperhidrosis o sudoración excesiva. Lejos de ser una afección únicamente física, tiene consecuencias sociales y psicológicas.
"Hay pacientes que condicionan su vida laboral, sus relaciones personales e incluso sus decisiones académicas por culpa del sudor", ha declarado el especialista. De hecho, para estas personas, las situaciones cotidianas, como dar la mano en un entorno profesional, escribir en un teclado o elegir qué ropa ponerse, pueden convertirse en un "auténtico reto".
"Tenemos pacientes que evitan determinados trabajos porque implican contacto físico, o que han visto afectado su rendimiento académico porque mojaban los exámenes con el sudor de las manos. Incluso hemos tratado casos de personas que sufrían caídas por la sudoración en los pies o que tenían que renovar su calzado constantemente", ha detallado.
Esta condición no solo afecta a zonas como las manos, las axilas o las plantas de los pies, sino que también puede darse en áreas como la nuca, la zona lumbar o el cuero cabelludo, y tiene un "fuerte impacto" en la vida diaria de quienes la padecen.
El impacto de la hiperhidrosis es especialmente acusado en jóvenes y adolescentes, ya que esta patología puede derivar en problemas de autoestima, aislamiento social o dificultades en la interacción con los demás.
MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA
Los especialistas, al mismo tiempo, han incidido en que el tratamiento de la hiperhidrosis "no es solo una cuestión estética o estacional", ya que hay pacientes que mejoran su seguridad, sus relaciones sociales e incluso sus oportunidades laborales.
Lo más importante de estos tratamientos, para el doctor Rafael Serena, es que "dejan de vivir condicionados por algo que tiene solución".