Publicado 25/09/2026 03:47

La Segib defiende "cooperar más y mejor" ante "transformaciones profundas" que afrontan los sistemas agroalimentarios

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas (3d), interviene en la XII Conferencia Iberoamericana de Ministros de Agricultura y Pesca celebrada en Córdoba. A 25 de septiembre de 2026 en Córdoba (Andalucía, España). La XII Conferencia Ibe
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas (3d), interviene en la XII Conferencia Iberoamericana de Ministros de Agricultura y Pesca celebrada en Córdoba. A 25 de septiembre de 2026 en Córdoba (Andalucía, España). La XII Conferencia Ibe - Madero Cubero - Europa Press

CÓRDOBA 25 Sep. (EUROPA PRESS) -

El secretario general adjunto de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), José Frederico Ludovice, ha llamado este viernes a "cooperar más y mejor" ante "las transformaciones profundas" que afrontan los sistemas agroalimentarios y en ello ha celebrado "especialmente que la Declaración de Córdoba reafirme la voluntad de mantener de forma regular este espacio de diálogo técnico y político".

En la apertura de la XII Conferencia Iberoamericana de Ministras y Ministros de Agricultura y Pesca en Córdoba, con las palabras de bienvenida del ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno español, Luis Planas, quien preside la conferencia, Ludovice ha expresado que "la declaración que nos reúne parte de una realidad que merece ser destacada", como es el hecho de que "Iberoamérica es una región con una extraordinaria capacidad para contribuir a la seguridad alimentaria mundial", al contar con casi 700 millones de personas y ser "una de las principales regiones productoras y exportadoras netas de alimentos".

Al respecto, ha señalado que dicha región cuenta con "una enorme diversidad de territorios, recursos, conocimientos y sistemas productivos", pero "la fortaleza no reside únicamente en lo que se produce", sino "también en la capacidad para cooperar". "Esa es precisamente una de las grandes aportaciones de la comunidad iberoamericana, convertir la diversidad en espacio de diálogo, de intercambio, de experiencias y de construcción de respuestas compartidas", ha ensalzado.

En este sentido, ha afirmado que "hoy ese diálogo es más necesario que nunca", porque "nuestros sistemas agroalimentarios afrontan transformaciones profundas", de modo que "los efectos del cambio climático, la volatilidad de los mercados, las tensiones internacionales y las desigualdades territoriales conviven con enormes oportunidades asociadas a la ciencia, la innovación, la digitalización y las nuevas tecnologías", ha indicado.

"LA RESPUESTA NO PUEDE SER AISLARNOS"

Ante ese escenario, Ludovice ha remarcado que "la respuesta no puede ser aislarnos", sino "cooperar más y mejor", motivo por el que ha valorado "los trabajos que se desarrollan con vistas a una estrategia iberoamericana de seguridad alimentaria y nutrición que deberá ser considerada por los países, atendiendo a sus diferentes circunstancias, contextos y prioridades nacionales".

En palabras del secretario general adjunto, "el objetivo es claro: Poner la cooperación iberoamericana al servicio de soluciones concretas, que permitan producir mejor, con mayor productividad y sostenibilidad; que fortalezcan la capacidad de adaptación y resiliencia; que incorporen la innovación y la transformación digital a los campos, las explotaciones, los puertos y las comunidades rurales y costeras, y, sobre todo, soluciones que lleguen a las personas".

Al hilo, ha declarado que "detrás de cada política agrícola, pesquera y alimentaria hay mujeres y hombres que producen los alimentos, familias que viven de estas actividades y comunidades cuyo futuro depende de ser capaces de generar oportunidades".

INNOVACIÓN, PERSONAS Y COOPERACIÓN

En este punto, ha destacado tres dimensiones especialmente importantes, como son "la innovación", donde "la transformación tecnológica está cambiando rápidamente, la agricultura, la pesca y la acuicultura", con "posibilidades que hace pocos años parecían lejanas", aunque ha aclarado que "la tecnología sólo será verdaderamente transformadora si es accesible".

Por eso, ha defendido "reducir las brechas digitales, reforzar la conectividad rural y facilitar que pequeñas y medianas explotaciones cooperativas, agricultores familiares, pescadores, artesanales y emprendedores pueden beneficiarse también de estas herramientas".

La segunda dimensión son "las personas", ensalzando "la contribución imprescindible de las mujeres a los sistemas alimentarios, que no basta con reconocerlas", de forma que "se debe traducir ese reconocimiento en más oportunidades, más acceso a los recursos productivos, financiación, formación, innovación, mercados y espacios de decisión", ha citado Ludovice, quien ha agregado que "se debe hacer lo mismo con los jóvenes".

Al hilo, ha afirmado que "el relevo generacional constituye uno de los grandes desafíos de nuestros territorios rurales y costeros", de ahí que haya transmitido la necesidad de que "las nuevas generaciones encuentren en la agricultura, la pesca y la agricultura, no solamente una herencia que preservar, sino un proyecto de futuro en el que puedan innovar, emprender y prosperar".

Y la tercera dimensión es "la cooperación", de manera que "la Declaración de Córdoba abarca un amplio conjunto de temáticas como cooperación sur-sur y triangular, innovación y biotecnología, semillas y biodiversidad, digitalización, gestión del agua, comercio, sanidad animal y vegetal y tantos otros temas", ha apuntado el secretario general adjunto de la Segib, quien ha pedido convertir la agenda "en acción", resaltando que "la cooperación iberoamericana tiene un enorme valor añadido".

Según ha expuesto, "no necesitamos que todos nuestros países hagan exactamente lo mismo, necesitamos mecanismos que permitan compartir aquello que funciona, aprender de nuestras diferentes experiencias y adaptar las situaciones a cada realidad nacional y territorial".

Así, ha manifestado que desde la Segib quieren "contribuir precisamente a esa tarea: Conectar capacidades, identificar buenas prácticas, facilitar alianzas y generar espacios donde gobiernos, organismos internacionales, academia, sector privado y sociedad civil puedan trabajar conjuntamente", todo ello "reforzando las alianzas con instituciones fundamentales para esta agenda", como la FAO, los demás organismos de Naciones Unidas, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y Caribe y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), así como "los diferentes actores regionales y multilaterales".

EL PATRIMONIO ALIMENTARIO Y GASTRONÓMICO

Por otra parte, Ludovice ha señalado que "hay otro elemento de la Declaración de Córdoba que merece ser subrayado", como es "nuestro patrimonio alimentario y gastronómico, parte de nuestra identidad compartida", de modo que "los alimentos cuentan nuestra historia, hablan de nuestros territorios, de nuestros pueblos, de nuestros océanos y ríos y de nuestras comunidades locales, de generaciones de agricultores, ganaderos y pescadores y del intercambio permanente entre las dos orillas del Atlántico".

Ante ello, ha reivindicado que "proteger y proyectar ese patrimonio significa también reconocer el enorme valor económico, social y cultural de nuestros sistemas alimentarios", a lo que ha añadido que "la comunidad iberoamericana tiene ante sí una oportunidad extraordinaria: Demostrar que producir alimentos garantiza nuestra vida".

En su opinión, "la seguridad alimentaria y proteger los recursos naturales y generar prosperidad en los territorios rurales y avanzar en innovación no son objetivos incompatibles, son partes de una misma agenda, que necesita políticas públicas, inversión, conocimiento, cooperación y fundamentalmente voluntad política". "Y la Declaración de Córdoba expresa esa voluntad", ha enfatizado.

Desde la Segib se asume "el compromiso de acompañar a los países para que esa voluntad se traduzca en cooperación y para que la cooperación se traduzca en resultados, porque la seguridad alimentaria no es únicamente una cuestión agrícola, es una cuestión social, ambiental y de dignidad", ha expresado Ludovice, para defender que "ninguna persona pase hambre en una región con nuestra capacidad de producir alimentos, que debe seguir siendo una aspiración que nos movilice colectivamente".

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