Publicado 14/05/2026 00:09

Amnistía urge investigar como crímenes de guerra la destrucción de viviendas civiles en Siria por parte de Israel

Advierte que "no cabe esgrimir la protección de la frontera" para justificar la "voladura" de viviendas en otro país

Archivo - DARAA, March 16, 2026  -- Remains of a burnt tent are seen in the village of Jlein after shrapnel from an intercepted drone fell on the area amid the widening conflict between Iran, Israel, and the United States, in western Daraa, Syria, March 1
Archivo - DARAA, March 16, 2026 -- Remains of a burnt tent are seen in the village of Jlein after shrapnel from an intercepted drone fell on the area amid the widening conflict between Iran, Israel, and the United States, in western Daraa, Syria, March 1 - Europa Press/Contacto/Monsef Memari - Archivo

MADRID, 14 May. (EUROPA PRESS) -

La ONG Amnistía Internacional (AI) ha llamado este jueves a investigar en calidad de "crímenes de guerra" la "destrucción deliberada" por parte del Ejército israelí de viviendas de civiles ubicadas en el sur de Siria desde diciembre de 2024, cuando cayó el régimen de Bashar al Assad, al tiempo que ha apelado a la "obligación" de Israel de ofrecer una reparación por esas "graves" violaciones del Derecho Internacional Humanitario.

"Hay que investigar como crímenes de guerra la destrucción deliberada por el Ejército israelí de viviendas civiles en la gobernación de Quneitra, en el sur de Siria, desde diciembre de 2024, sin que existiera una necesidad militar imperiosa", ha reivindicado AI en un comunicado en el que ha insistido sobre la importancia de que Israel ofrezca una reparación que sea "acorde a los daños concretos que han sufrido las víctimas".

Dentro del referido texto, la organización ha recordado que fue a comienzos de diciembre de 2024, tras caer Bashar al Assad, cuando las Fuerzas Armadas israelíes entraron a través de los Altos del Golán, ocupados por Israel desde 1967, en tres pueblos y localidades situadas dentro de la zona desmilitarizada de la ONU "asaltando viviendas y ordenando a los residentes que se marcharan".

En los seis meses siguientes, la ONG ha atribuido a los uniformados israelíes la destrucción o generación de daños a, al menos, 23 estructuras en tres pueblos que, según testigos citados por AI, "eran sus casas y las de sus vecinos", por lo que ello derivó en el "desplazamiento de familias enteras".

"La destrucción ilegal de bienes civiles se ha convertido en una característica de las operaciones militares de Israel en la región, documentada en los últimos años en Gaza y Líbano, y ahora, como ha determinado nuestra investigación, también en Siria", ha lamentado la ONG agregando que tales pesquisas dan cuenta de que el ente castrense israelí "de forma reiterada y deliberada" ha "expulsado a familias de sus casas y luego ha destruido estas", algo que, ha recalcado, supone una vulneración del Derecho Internacional Humanitario.

A ese respecto, la directora regional adjunta para Oriente Próximo y el Norte de África de Amnistía Internacional, Kristine Beckerle, ha querido apostillar que "no cabe esgrimir la protección de la frontera de Israel para justificar la demolición y voladura de viviendas y pueblos en el territorio de otro país". Todo ello, agregando que en el sur del país "las familias han sobrevivido a una década de conflicto", periodo durante el cual "muchas de ellas han reconstruido sus casas solo para ver que son derribadas una vez más, sin que exista ninguna necesidad militar imperiosa".

A renglón seguido, AI ha asegurado haber identificado nueve bases militares construidas por las fuerzas israelíes desde diciembre de 2024 en las gobernaciones de Quneitra y Deraa, ambas en el sur de Siria, junto a la frontera con los Altos del Golán, zona que, ha recordado, Israel "se anexionó ilegalmente en 1981", dando paso a la subsiguiente ampliación de las partes que Israel ocupa en el territorio sirio.

LA "LÍNEA AMARILLA" DE ISRAEL

En su publicación, Amnistía ha recordado que fue en abril de este mismo año cuando el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que su país había establecido una "zona de separación de seguridad", cuyos límites estaban señalados por lo que definió como la "línea amarilla". La misma, de acuerdo con las indagaciones de AI, incluía partes de Siria donde fueron documentadas "casas de civiles dañadas y destruidas", así como los Altos del Golán.

Al hilo, la organización ha recordado que de acuerdo con el artículo 53 del IV Convenio de Ginebra está prohibida la destrucción de bienes por parte de la "potencia ocupante" a excepción de que "tales destrucciones sean absolutamente necesarias a causa de las operaciones bélicas". En cambio, ha denunciado, el Ejército israelí "entró en la zona desmilitarizada de la ONU en la gobernación de Quneitra desde los Altos del Golán (...) alegando que era una medida necesaria para protegerse de amenazas potenciales".

Tras ello, ha afeado AI, el Ejército "empezó a derribar y destruir casas pese a la ausencia de hostilidades activas", a la par que "estableció posiciones y bases militares en la zona" hasta que, finalmente, anunció que ésta era parte de una "zona de separación de seguridad". "Se desplazó a familias y se demolieron sus casas sin que se les diera un alojamiento alternativo, una indemnización o una fecha prevista para su retorno", ha condenado la organización.

PUEBLOS AL HAMIDIYA, RASIM AL RAWADI Y AL RAFID

De acuerdo con los testimonios recogidos por la ONG, en el pueblo de Al Hamidiya se dieron casos de viviendas demolidas por excavadoras, así como espacios de cultivo arrasados, como fue el de una mujer cuya identidad se ha mantenido en el anonimato --al igual que el resto de testigos-- y que recordó que su esposo, muerto durante el conflicto en Siria, "levantó la casa ladrillo a ladrillo".

En el caso del pueblo de Rasim al Rawadi, un residente narró a la organización que soldados israelíes "detuvieron a residentes durante varias horas en la escuela pública y luego ordenaron a todo el mundo que se marchara del pueblo". Las familias, que regresaron transcurrido un mes se toparon a su vuelta con que, durante ese tiempo, "al menos tres casas sufrieron daños y dos fueron derribadas", de acuerdo con el relato del citado residente.

Situación similar acaeció en el pueblo de Al Rafid, donde las fuerzas israelíes ingresaron el 20 de diciembre de 2024 y, según un testigo, una excavadora redujo los ladrillos de una casa "a arena" en cuestión de "minutos". Del mismo modo, a dichos uniformados también se le ha atribuido el derribo de una antigua base militar próxima que perteneció al anterior Gobierno de Bashar al Assad.

Al calor de esta investigación, Beckerle ha condenado la "práctica habitual de Israel de destruir casas civiles en Gaza, el sur de Líbano y el sur de Siria", algo que, ha lamentado, "se viene llevando a cabo con total impunidad, y desplaza y destroza la vida de innumerables familias de toda la región". Por ello, ha instado a la comunidad internacional a condenar de manera "inequívoca" estos actos y "ejercer una presión real para poner fin a estas violaciones recurrentes e impedir que se sigan devastando las vidas civiles en la región".

"Debe exigirse que los responsables rindan cuentas de sus actos y que se indemnice a las personas afectadas", ha zanjado la directora regional adjunta para Oriente Próximo y el Norte de África de Amnistía Internacional.

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