MADRID 1 Jul. (EUROPA PRESS) -
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha hecho --en palabras de su presidenta, Eloísa del Pino-- una "revisión completa de su memoria" y ha presentado este miércoles la web 'Archivo, memoria, reparación', que reconstruye los procesos de depuración que sufrieron las 511 personas que tenían alguna vinculación administrativa con la JAE antes de que fuera desmantelada por el bando sublevado en la Guerra Civil.
"Las depuraciones rompieron trayectorias académicas, forzaron exilios, generaron aislamiento y estigma social, pero fueron más allá del castigo individual: supusieron una reconfiguración completa del tejido institucional y científico español basada en la censura, el miedo y el control social. Por eso la web persigue un doble objetivo: ofrecer tanto una herramienta de investigación y análisis para la comunidad científica como un espacio de reparación a todas esas historias dañadas", ha explicado la directora del proyecto, Ana Romero, investigadora del Instituto de Filosofía (IFS-CCHS-CSIC).
El proyecto se ha ocupado de todo el personal vinculado a la JAE y no solo de sus figuras científicas más conocidas e incluye fichas individuales con información sobre la vinculación de estas personas con la JAE y las consecuencias que tuvo para ellas la depuración. Muchas no continuaron trabajando en el CSIC, fundado en 1939 por el régimen franquista con el propósito de "restaurar la clásica y cristiana unidad de las ciencias", y se vieron forzadas al exilio o a abandonar su carrera académica o profesional.
"Casi la mitad de las personas que habían trabajado en la JAE continuaron con sus carreras en el CSIC. En el caso de las mujeres, el número fue de algo más de un tercio ya que ni el Instituto Escuela ni la Residencia de Señoritas se incorporaron al CSIC", ha añadido Romero.
Otras sí que pudieron seguir desarrollando su labor, aunque bajo una gran variedad de circunstancias: mientras que ciertas personas sufrieron algún tipo de sanción (suspensión de empleo y sueldo, separación del servicio, degradación en el escalafón, etc.), otras fueron completamente rehabilitadas.
La investigación se ha basado en más de 13 fondos documentales y abundante bibliografía, donde los expertos han encontrado "gran cantidad de información generada por la 'burocracia del castigo', pero también muchos vacíos y ausencias". Por ejemplo, han consultado expedientes de depuración conservados en la Residencia de Estudiantes, pero también en datos del Archivo General de la Administración.
Toda la información está dividida en una web con cinco apartados: Archivo - Memoria - Reparación - Referencias - Contacto. El primero permite buscar entre las distintas historias conservadas a partir de datos como el género del investigador, su ocupación en la JAE o en la Fundación Nacional para Investigaciones Científicas y Ensayos de Reformas (FNICER), el centro o institución en el que desarrolló su labor y el resultado del proceso de depuración al que fue sometido.
Mientras tanto, el apartado de Reparación contiene una lista de las personas depuradas. Además, clasifica las historias recogidas a partir de ciertas características: las relacionadas con mujeres; con personal de gestión; con el personal docente e investigador; con las trayectorias retomadas; con las truncadas; y con las personas exiliadas.
"No podemos hablar de depuración como una única cosa (...) fue un proceso complejo, que se fue acomodando a los distintos momentos de la dictadura y que fue una práctica sostenida en el tiempo", ha añadido Romero.
A su vez, el Archivo también cuenta con un apartado de Bibliografía, que recoge las fuentes utilizadas; y otro llamado Memoria, que cuenta el proceso que se ha seguido para crear la web. Por último, el apartado Contacto incluye un formulario para que la ciudadanía pueda hablar con los investigadores del proyecto. En palabras de Romero, la idea detrás de este formulario es "conectar la documentación de los archivos con las memorias familiares" de los depurados para que la web siga creciendo.
Una de las investigadoras participantes, María Jesús Santesmases, ha incidido en que el acto de hoy supone que el CSIC "se hace cargo de su origen como institución franquista". "Hay un reconocimiento político, historiográfico y documental y un esfuerzo de reparación y recuperación de la memoria", ha destacado.
UNA INSTITUCIÓN "DEMOCRÁTICAMENTE AVANZADA"
La presidenta de la institución, Eloísa del Pino, ha señalado que el CSIC está "en el mejor momento de toda su historia", pero que les faltaba "hacer una revisión completa de su memoria" para terminar de ser una institución "democráticamente avanzada". En este sentido, ha apuntado a que la JAE "cambio la ciencia española" y se ha preguntado "hasta dónde hubiera llegado" el sector si la JAE hubiera tenido "un proceso de crecimiento y consolidación".
Con este acto, el CSIC ha dado comienzo a los actos conmemorativos por los 120 años de la JAE. "Fue creada en el año 1907 y aunque estamos en el 2026, queríamos extender la conmemoración desde ya para tener tiempo de hablar de la memoria democrática de nuestra institución, de lo que fue la JAE, durante estos próximos 18 meses", ha incidido.
Por su parte, el secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades, Juan Cruz Cigudosa, ha puesto en valor el proyecto, que "no reconstruye únicamente los expedientes" del personal depurado, sino que también "ayuda a comprender qué es lo que (la dictadura) quiso destruir: una España que entendía la educación como un ascensor social".
"La JAE representa una apuesta política porque defendió una idea transformadora de la ciencia. Ligó el conocimiento a una forma de emancipación: la ciencia no debía servirnos sólo para entender el mundo, sino para mejorarlo", ha destacado.
Asimismo, ha incidido en que este acto sirve para recordar que el sistema público de ciencia español "nació ligado a un ideal democrático de igualdad y de emancipación" y que "los grandes avances de la ciencia española han estado siempre ligados a los gobiernos que creen en la ciencia, gobiernos progresistas".