Publicado 10/03/2026 11:17

Una nave espacial de 600 kilos reentrará a la atmósfera en las próximas horas

Archivo - Sondas Van Allen
Archivo - Sondas Van Allen - NASA - Archivo

MADRID 10 Mar. (EUROPA PRESS) -

La NASA prevé que la sonda Van Allen A reentre en la atmósfera terrestre casi catorce años después de su lanzamiento, con un riesgo "bajo" de que alguien en la Tierra sufra daños: 1 entre 4.200.

De 2012 a 2019, la nave espacial y su gemela, la Van Allen B, volaron a través de los cinturones de Van Allen -anillos de partículas cargadas atrapadas por el campo magnético de la Tierra- para comprender cómo se ganan y pierden dichas partículas. La NASA ha explicado que comprender estos cinturones "es fundamental, ya que protegen a la Tierra de la radiación cósmica, las tormentas solares y el flujo constante de viento solar que son perjudiciales para los seres humanos y pueden dañar la tecnología".

La Fuerza Espacial de los Estados Unidos predijo este lunes que la nave, de aproximadamente 600 kilogramos, reentrará en la atmósfera este miércoles 11 de marzo a las 00.45 horas (horario español), con una incertidumbre de +/- 24 horas.

La NASA prevé que la mayor parte de la nave se desintegre al atravesar la atmósfera, aunque se espera que algunos componentes sobrevivan a la reentrada.

Diseñadas originalmente para una misión de dos años, las sondas Van Allen A y B se lanzaron el 30 de agosto de 2012 y recopilaron datos sin precedentes sobre los dos cinturones de radiación permanentes de la Tierra -llamados así por el científico James Van Allen- durante casi siete años. La NASA finalizó la misión después de que las dos naves se quedaran sin combustible y ya no pudieran orientarse hacia el Sol.

Las sondas Van Allen fueron las primeras naves espaciales diseñadas para operar y recopilar datos científicos durante muchos años dentro de los cinturones, una región alrededor de nuestro planeta donde la mayoría de las misiones espaciales y de astronautas minimizan su tiempo de permanencia para evitar la radiación dañina.

La misión de la NASA, gestionada y operada por el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, realizó varios descubrimientos importantes sobre el funcionamiento de los cinturones de radiación durante su vida útil, incluidos los primeros datos que muestran la existencia de un tercer cinturón de radiación transitorio, que puede formarse durante periodos de actividad solar intensa.

Cuando la misión terminó en 2019, los análisis indicaron que la nave reentraría en la atmósfera terrestre en 2034. Sin embargo, esos cálculos se realizaron antes del ciclo solar actual, que ha resultado ser mucho más activo de lo esperado.

En 2024, los científicos confirmaron que el Sol había alcanzado su máximo solar, desencadenando eventos climáticos espaciales intensos. Estas condiciones aumentaron la resistencia atmosférica sobre la nave más allá de las estimaciones iniciales, resultando en una reentrada antes de lo previsto.

Los datos de la misión de las sondas Van Allen de la NASA siguen desempeñando un papel importante en la comprensión del clima espacial y sus efectos.

Al revisar los datos archivados de la misión, los científicos estudian los cinturones de radiación que rodean la Tierra, los cuales son clave para predecir cómo la actividad solar afecta a los satélites, a los astronautas e incluso a sistemas en la Tierra como las comunicaciones, la navegación y las redes eléctricas.

Al observar estas regiones dinámicas, las sondas Van Allen contribuyeron a mejorar los pronósticos de eventos climáticos espaciales y sus posibles consecuencias. No se espera que la Van Allen Probe B regrese a la atmósfera antes de 2030.

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